La novena Euroliga se ha hecho esperar, pero ya es del Real Madrid. Tras tres años cortejándola y quedándose a punto de llevársela a la sala de trofeos, ha tenido que ser en su casa, en Madrid, donde por fin rompiera un mala racha que duraba ya 20 años. Olympiacos, verdugo hace dos años, puso las cosas muy difíciles, como era de esperar, pero las dos finales perdidas han dado cuajo a este equipo, le ha hecho más duro, más serio, más dispuesto a ir a la batalla sin temor. Y el premio no puede ser más merecido: rey de Europa por novena vez con una contudente victoria final (78-59).

Madrid fue escenario del triunfo del equipo de Pablo Laso

Que para ganar a Olympiacos hay que sudar sangre quedó claro desde el primer cuarto. La defensa de los griegos fue intensa y efectiva, cortocircuitando el ataque blanco, espeso y sin ideas. Casi encontraron los de Laso un tiro claro, mientras que la irrupción de Lojeski dio las primeras ventajas a los helenos. El norteamericano, acertadísimo en el tiro, sumó 10 puntos para aprovechar el desacierto madridista, forzdos en demasiadas ocasiones a lanzar malos tiros.

Lo mejor para el Madrid fue que ante tal panorama, las ventajas griegas nunca fueron elevadas, y el 15-19 con el que comenzó el segundo cuarto fue un mal menor. El duelo continuó trabado, con más errores que aciertos, donde lo quería Olympiacos, pero los blancos tuvieron la virtud de no salirse del nunca del partido, y entre Nocioni y Macilulis (9 puntos en el cuarto) devolvieron la ventaja a los de Laso (30-26). Olympiacos había propuesto una guerra, el Madrid la aceptó y nadie mejor que el Chapu para levantar al público y reanimar a su equipo.

El atasco en los griegos fue descomunal. Desacertados en los lanzamientos, con Spanoulis sin inspiración y los tiros libres sin entrarles (un drámatico 6/14), la ventaja del Madrid aumentó hasta los siete puntos al descanso, la mayor del choque (35-28).

El Madrid salió dispuesto a sentenciar tras el descanso, y la ventaja llegó a superar la decena de puntos (40-29), pero la reacción griega fue épica, como acostumbra, y un parcial de 0-12 le dio la vuelta al marcador. Todo el trabajo tirado por la borda en menos de dos minutos.

Con los blancos viviendo su peor momento, apareció Carroll al rescate. Encadenó una de sus habituales increíbles rachas anotadoras y con 11 puntos seguidos (tres triples incluidos) volvió a dar una interesante renta a su equipo (53-44).

El cuarto decisivo se inició con un escenario distinto, un intercambio de canastas, por fin donde más cómodo se siente el Madrid, más aún con ventaja en el marcador.  Los griegos se vieron contras las cuerdas en el marcador, 10 abajo a menos de 6 minutos del final, y como acostumbran se agarraron al partido, pero no era el día de Spanoulis, y si el de Nocioni. El Madrid no dejó lugar a la duda y aplastó a su rival en el tramo final. La Novena ya es blanca.

Ficha técnica:

78 - Real Madrid (15+20+18+25): Rudy (7), Reyes (2), Ayón (2) Carroll (16) y Llull (12) -equipo inicial-, Rivers (5), Rodríguez (11),  Bourousis, Slaughter (2), Maciulis (9) y Nocioni (12).

59 - Olympiacos (19+9+18+13): Dunston (4), Spanoulis (3), Printezis (11), Mantzaris (1) y Darden -equipo inicial-, Petway (2), Hunter (10), Papapetrou, Sloukas (10), Agravanis, Lafayette (1) y Lojeski (17).

Árbitros: Sasa Pulk (SLO), Borys Ryzhyk (UKR) e Ilija Belosevic (SRB). Sin eliminados.

Incidencias: Partido por el título de la Final a cuatro de la Euroliga disputado en el Palacio de Deportes de Madrid (Barclaycard Center) ante unos 13.000 espectadores. El rey Felipe VI entregó el trofeo al campeón, en un partido que fue televisado a más de doscientos países.