Sergio Ramos, central del Real Madrid y de la selección española, ha considerado que su expulsión por doble amarilla ante el Deportivo ha sido "rigurosa" y ha recomendado a los árbitros "prestar más atención" en las jugadas, aunque cree que no hay "premeditación".

El defensa vio la primera tarjeta por un manotazo al suizo Fabian Schär en la primera parte y la segunda, por un codazo a Borja Valle en un salto por el balón cuando el partido se acercaba a su final.

"Lo bueno es empezar bien la Liga, pero no gusta no acabar un partido. Hubo una tarjeta rigurosa, porque en la segunda amarilla no hay intención de agredir al compañero y así lo han interpretado, y en la primera me dan un cabezazo en el pómulo y le aparto (a Schär)", sostuvo el central.

Sobre la segunda tarjeta, insistió: "En el minuto 91 no se me pasa por la cabeza agredir a un compañero. Salto y me apoyo en el hombro".

Preguntado por su expulsión y la de Cristiano Ronaldo en el Camp Nou en la ida de la Supercopa de España, el defensa afirmó que no cree que los árbitros "tomen decisiones premeditadas", aunque les sugirió "prestar más atención".

Ramos lleva 18 expulsiones con el Real Madrid, pero ninguna con la selección, algo sobre lo que fue cuestionado. "Es cierto que en 'Champions' y partidos internacionales quizás los árbitros son más permisivos", declaró antes de deslizar que "cuando viene una época con tantos éxitos" como la que tiene el Real Madrid ahora "la gente te coge empatía y eso no gustará a muchos".