Quiero ser como Mejuto

Pese a ser una de las profesiones más ingratas, algunos jóvenes optan por dedicar su tiempo libre al arbitraje
«Lo peor son los insultos»
«Lo peor son los insultos»
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No todos los jóvenes aspiran a ser como Beckham, Torres o Ronaldinho. Los hay que prefieren seguir los pasos de colegiados como Mejuto González, que arbitró la final de la Champions. A pesar de que es una labor ingrata, polémica y poco reconocida, hay chicos dispuestos a dedicar su tiempo libre al mundo del arbitraje. Son pocos y muchos de ellos acaban renunciando, pero su interés y dedicación a tan temprana edad es digna de elogiar.
 
En la sede del Comité Técnico de Árbitros de Madrid, cerca de 30 chavales aprenden las reglas del juego en un cursillo gratuito de formación que, durante tres meses, intenta despertar en ellos la vocación por la carrera arbitral. Según los profesores de este curso, Jorge Barba y Jorge Cabanelas, «la edad ideal para empezar es a partir de los 14 años», aunque admiten que esta primera etapa «es la más dura y muchos se rinden».
 
Faltan colegiados
 
Cada vez hay más categorías en el fútbol base y menos  árbitros para dirigir cada fin de semana todos los partidos que se disputan. El problema de la escasez de árbitros lo sufren todas las federaciones territoriales, que, con campañas de captación, buscan a futuros colegiados. Para el presidente del Comité Madrileño de Árbitros, Miguel Ángel García Hernández, el mayor problema es «la dedicación y el sacrificio que requiere», aunque destaca que el arbitraje enseña a los chavales a «madurar su personalidad». La compensación económica puede ser  un incentivo para los jóvenes, que pueden ganar desde 11 euros por partido, pitando benjamines, a 65, en Preferente. Sin embargo, la presión de los jugadores y, sobre todo, de los padres es un precio que algunos no están dispuestos a pagar.
 
Otro caso es el de las chicas, ya que sólo un 5%, quiere ser árbitro. Todos los entrevistados coinciden en señalar que los insultos hacia ellas son «mucho más agresivos e hirientes».
 
«Lo peor son los insultos»
 
Álvaro Calderón (16 años): «Cambiar la imagen negativa de los árbitros es imposible. Lo peor son los insultos, aunque a veces también te felicitan. Aún no he pensado en renunciar ni tampoco me he puesto ninguna meta como futuro árbitro. Animo a los jóvenes que les guste el fútbol a que lo intenten, te acaba enganchando».
 
Admira a colina
 
Jorge Sainz (19 años): «Quería probar la otra cara y creo que la imagen negativa de los árbitros no se puede cambiar».
 
Casi renuncia
 
Miguel del Río (14 años): «Dejé el fútbol y ésta era una manera de seguir, aunque los insultos me afectan mucho».
 
Protestaba mucho
 
Roberto Díaz (17 años): «Protestaba mucho de jugador y mi entrenador me animó a descubrir que los árbitros no son máquinas».
 
Muchas facilidades
 
Los cursos de formación de árbitros son gratuitos y ofrecen material deportivo, compensación económica y la posibilidad de arbitrar en categoría nacional. Más información: Comité de Árbitros de Fútbol de Madrid (917 791 618).
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