El pionero
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El Opel Zafira fue el primer monovolumen compacto que estrenó un original sistema de siete asientos, con las dos plazas de la tercera fila ocultables en el maletero. Ahora, en su segunda generación, tiene un diseño más deportivo y personal y ha crecido en tamaño, al tiempo que ha ganado en funcionalidad.
 
La capacidad de carga es de 645 litros; y con los siete asientos instalados, el maletero se queda en 140 litros.
 
El Zafira utiliza la misma plataforma que el Astra, con un comportamiento de primera. No llega a ser tan eficaz como otros monovolumen más bajos, pero destaca entre sus rivales de siete plazas por sus buenas maneras.
 
 Análisis
 
Prestaciones. El motor 1.9 en su versión de 120 caballos mueve con agilidad la carrocería y está bien insonorizado, pero le falta alegría a pocas vueltas, pues empieza a moverse con fuerza a partir de las 2.000 revoluciones. Los consumos están entre lo mejor de su categoría. Lleva cambio manual de seis velocidades con la palanca situada en la consola central, con un manejo suave y preciso.
 
Equipamiento. Las suspensiones son cómodas, pero no en exceso, mantienen bien los balanceos de una carrocería más alta de lo normal, por lo que se transmite sensación de precisión y control. El equipamiento de seguridad lo lleva todo de serie, incluido el control de estabilidad, que es opcional en la mayoría de sus rivales. También el equipo de sonido y el climatizador.
 
Vida a bordo. El sistema de plegado y abatimiento de las dos últimas filas de asientos se ha mejorado para hacerlo más fácil. La imagen interior es más vistosa que la de su antecesor, con plásticos de mejor calidad y unos buenos acabados. Las cinco plazas delanteras son cómodas, pero los dos últimos asientos son recomendables para niños o adultos de poca estatura.