Emmanuel Petit, ex jugador culé: "El Barcelona, mi desgracia"

  • El francés saca a la luz sus memorias, donde dedica un capítulo a su vivencia en el Barça.
  • Ataca a Serra Ferrer, al que llama "payaso" e "incompetente".
  • También al consejo de administración: "Son unos liantes".
Petit, en su etapa en el Barça (Archivo).
Petit, en su etapa en el Barça (Archivo).

El que fuera jugador del Barcelona, Emmanuel Petit, ha sacado a la luz sus memorias, en las que recoge sus vivencias en el club culé, donde reconoce haber vivido la peor etapa de su vida.

"Barcelona, para mi desgracia", es el título que lleva el capítulo dedicado al Barça. El comienzo es prometedor: "El único lamento en mi vida ha sido el de dejar el Arsenal por Barcelona". Y cuenta así su traspaso al equipo barcelonista: "En Inglaterra cobraba 150.000 euros al mes, por lo que pedí el doble a Gaspart. El dudó pero al final me dio su acuerdo. Todo iba bien hasta que llegué, donde fui recibido por el consejo de administración; unos verdaderos liantes. Parecían vendedores de alfombras. Lo discutieron todo y yo les amenacé con volver a mi hotel si no llegábamos a un acuerdo. Al final, aceptaron mis condiciones a las 4 de la mañana".

En poco tiempo vi que había tres clanes bien establecidos: los catalanes, los holandeses y los demás

Además, cuenta cómo fueron sus primeros momentos en el equipo, tanto con sus compañeros como con el que era el técnico, Serra Ferrer. "Me incorporé al equipo más tarde, en el stage de Holanda. Llegué a la disputa de un partido amistoso y cuando entré para conocer a mis compañeros, la mayoría de ellos no me prestaron atención ni me saludaron. En poco tiempo vi que había tres clanes bien establecidos: los catalanes, los holandeses y los demás. Adiós a la unidad". Y de Serra dice que es un "payaso" y un "incompetente".

También se queja del club en un duro trance como fue la muerte de su padre. "Pedí autorización a los técnicos para irme, cosa que rechazaron y me tomé muy mal. Tenía muchas ganas de mandarlo todo a la mierda. Incluso llegué al punto en el que tuve ganas de hacer daño a alguien. En mi garaje me instalé un ‘punching ball’ para librar adrenalina”, escribe. Una etapa de la que Petit se lamenta en su libro: "No tuve suerte; me encontraba en el peor periodo del Barça, en un grupo en declive, podrido por los clanes. Llegué a un punto de no retorno. Cuántas veces me fui del entrenamiento llorando. No eran lágrimas de tristeza, eran de nervios".

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