Pep Guardiola, en Anfield
Pep Guardiola, devastado después de la goleada que el Liverpool le endosó al Manchester City en los cuartos de la Champions. EFE

Desde que salió del Barça, en el año 2012, a Pep Guardiola se le sigue resistiendo la Liga de Campeones, competición que logró ganar en dos ocasiones en los cuatro años que estuvo al mando del primer equipo azulgrana. Es cierto que frente al Liverpool aún queda el partido de vuelta, pero el 3-0 logrado en la ida por los de Jürgen Klopp deja al cuadro skyblue en una situación muy preocupante de cara a conseguir el pase a semifinales.

La prensa inglesa ha sido muy dura con Pep después de la debacle de Anfield. La palabra "aplastados" es la más repetida en diferentes publicaciones, y el resto de titulares van en la misma línea: "Desgarrados", "bombardeados" son los términos elegidos. El actual líder de la Premier League afrontaba el encuentro bajo una clara condición de favorito y se ha acabado encontrando con la obligación de una proeza si quiere estar en semifinales.

Competición maldita para Pep desde que se fue del Barça

A pesar de que su rendimiento liguero —salvando el inestable primer año en el Manchester City ha sido fantástico desde que salió de Barcelona, el nivel de Guardiola en la Liga de Campeones está dejando mucho que desear. Ganó tres Bundesligas en tres temporadas en Alemania, y parece obvio que va a conseguir este curso la Premier League —podría hacerlo incluso este mismo fin de semana ante el Manchester United, con lo que habría obtenido el título en cuatro de sus cinco temporadas en el extranjero.

Sin embargo, la espina clavada sigue siendo la Champions. En su primer año en el Bayern tuvo que asimilar la primera de las decepciones que se han ido sucediendo. Fue en el Allianz Arena, donde después de haber perdido por 1-0 en el Santiago Bernabéu, se llevó un histórico 0-4 a manos del Real Madrid. Fue el primero de los golpes que el fútbol español le endosaría en los años posteriores.

En la siguiente temporada, y otra vez en semifinales, el Barcelona le ganó 3-0 en el choque de ida, dejando casi imposible la remontada en Alemania, donde el cuadro bávaro venció por un insuficiente 3-2. El Atlético de Madrid, doce meses después, no le venció por un resultado humillante, pero le superó en la doble manga gracias a los goles fuera de casa (2-2 en el global). Fue, no obstante, igualmente doloroso por la condición de favorito que el cuadro germano tenía antes de que comenzase la eliminatoria. La semana que viene Pep está, otra vez, obligado a una proeza.