Las autoridades de la futura sede olímpica iniciarán en agosto experimentos para manipular el clima con el que esperan garantizar que los Juegos Olímpicos 2008 no se vean empañados por las lluvias que suele registrar Pekín en esas fechas.

El proyecto está todavía en una fase experimental y no ha podido materializarse debido a la escasez de precipitaciones que ha afectado a Pekín en los últimos meses, lo que dificulta la toma de datos, explicó Zhang Qiang, experta en lluvia artificial y prevención de precipitaciones, citada por la agencia Xinhua.

Objetivo: evitar la lluvia

El proyecto está todavía en una fase experimental y no ha podido materializarse debido a la escasez de precipitaciones que ha afectado a Pekín en los últimos meses

Si hasta ahora Pekín ha provocado la lluvia a base de cañonazos de yoduro de plata cada verano aprovechando la temporada de lluvias para garantizar unos "Juegos Verdes" y paliar la sequía, el reto en agosto de 2008 será precisamente lo contrario: evitar la lluvia.

El subdirector de ingeniería del Buró de Meteorología de Pekín, Wang Yubin, anticipó que su equipo utilizará agentes catalizadores para desatar la lluvia artificial antes de la ceremonia inaugural de los Juegos (el 8 de agosto) y evitar así que las precipitaciones agüen la fiesta.

Según Wang, su equipo tiene "una amplia experiencia en la siembra de nubes para provocar lluvia artificial", pero admitió que "la dispersión de nubes es más difícil que la siembra".

"Estamos trabajando en eso", aseguró.

Otro de los obstáculos para el proyecto olímpico dispersador de nubes es la inexactitud en el pronóstico meteorológico, lo que "incide decisivamente en el éxito de la estrategia".

"El pronóstico del tiempo deberá ser muy fiable, de lo contrario no podremos realizar nuestra tarea", explicó Wang.

Pekín no se ha zafado de la sequía que afecta al noreste chino poniendo en peligro el suministro de agua potable. Sin embargo datos meteorológicos de las últimas tres décadas indican que existe la posibilidad de que se produzcan precipitaciones durante las ceremonias inaugural y de clausura de los que se espera sean los mayores Juegos de la historia.