Sensacional, maravilloso, espectacular. Muchos adjetivos nos valdrían para calificar el impresionante carrerón que se han marcado los pilotos españoles de Jorge Martínez Aspar en la carrera de 125 cc del Gran Premio de Cataluña.

Álvaro Bautista se llevó la victoria porque alguien tenía que ganar, pero la carrera que completó el talaverano no hubiera sido tan brillante si sus compañeros de equipo no hubieran rematado la faena del manchego.

La carrera respondió al guión habitual de la cilindrada del cuarto de litro, con una salida atropellada, un puñado de pilotos por los suelos y constantes adelantamientos en el grupo de cabeza.

Bautista, Nieto y Faubel mantuvieron sus posiciones de inicio y pronto enseñaron sus cartas a Kallio y los pilotos italianos.

El finlandés no tuvo suerte y se fue pronto al suelo, dejando el campo libre para los pilotos del equipo Aspar y a Pablo Nieto, que poco a poco se fue descolgando de los puestos de cabeza.

Julián Simón y Simone Corsi, otros candidatos al triunfo, también tuvieron que abandonar tras caer en el asfalto de Montmeló, con lo que la carrera quedó en un duelo fratricida entre compañeros de equipo y el checo Pesek.

Gadea no se perdió la fiesta 

Sin embargo, lo mejor estaba por llegar. Como una moto, nunca mejor dicho, Gadea remotaba de forma espectacular. Uno a uno iba superando a sus rivales y pronto contactó con el grupo de cabeza.

Adelante, las últimas vueltas fueron de infarto. Los adelantamientos eran constantes. Primero mandaba Pasini, en la siguiente curva Bautista y en la de más allá Faubel.

Así las cosas, cuando Gadea se deshizo de Pesek y llegó hasta sus compañeros de escudería, puso las cosas en su sitio.

Primero dio buena cuenta del italiano Pasini, y después se marchó junto a Bautista y Faubel para afrontar la última vuelta sólos en cabeza.

Al final, todo quedó en un duelo entre españoles, sin estrategias de equipo ni favoritismos de nadie. Bautista fue el más rápido y se hizo con la victoria, por delante de Faubel, Gadea y Pasini, todos integrantes del Aspar Team.

La vuelta de honor fue un festival español como hacía mucho que no se vivía en Montmeló, con un Jorge Martínez Aspar más emocionado que nunca.

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