Marion Jones
Marion Jones llora tras manifestar su retirada y hacer público su caso de dopaje. (EFE) EFE

La ex medallista olímpica estadounidense Marion Jones abandonó este viernes, una prisión federal en Texas después de haber cumplido con una sentencia de seis meses por haber mentido a los fiscales sobre el consumo de esteroides y participar en fraude de cheques.

Una portavoz del sistema de prisiones federal confirmó que Jones, de 32 años, abandonó la cárcel de mínima seguridad, en San Antonio (Texas) a las 9:00 de la mañana, hora local, tras haber cumplido la sentencia que le fue impuesta por los cargos criminales de mentir bajo juramento sobre su consumo de substancias prohibidas.

A sus 32 años, tiene que comenzar de cero su carrera profesional

 

Durante años, la ganadora de cinco medallas olímpicas en Sydney, negó que hubiera consumido esteroides u otras substancias dopantes y prohibidas.

Pero en octubre del año pasado se declaró culpable de dos delitos de perjurio y fue sentenciada por un juez federal de Nueva York a prisión, donde ingreso el 7 de marzo del 2008.

Jones no sólo admitió haberse dopado, sino que se declaró también culpable de participar en un fraude de cheques bancarios, en el que también está involucrado Tim Montgomery, padre de su primer hijo, ex plusmarquista de 100 metros y actualmente en prisión.

La antigua campeona olímpica sale de la cárcel arruinada y disfrutará de una libertad que no es completa, porque tendrá que estar bajo libertad condicional y no podrá votar en las elecciones presidenciales próximas.

Todas sus marcas anteriores han sido anuladas, llegó a cobrar hasta 100.000 dolares por carrera
Jones tampoco podrá solicitar permisos mercantiles para abrir empresas y tampoco podrá disfrutar de una cuenta bancaria.

De acuerdo a sus familiares, sus primeros objetivos son volver a las pistas para recuperar su salud física y mental y poner en orden sus finanzas. Jones, que en los mejores momentos de su carrera cobraba hasta 100.000 dólares por carrera, está arruinada.

La reina de la velocidad de los Juegos de Sydney 2000, donde ganó cinco medallas, que tuvo que devolver por dopaje en año pasado, vivirá en la zona de San Antonio en compañía de sus dos hijos menores y de su marido, el ex velocista Obadele Thompson.

Vivirá lejos del esplendor de su anterior residencia de Chapel Hill (Carolina del Norte), que compró por más de dos millones de dólares, y donde tenía como vecino a Michael Jordan, entre otros famosos.

Jones, que el próximo 12 de octubre cumple 33 años, tendrá que comenzar de cero su carrera profesional, ya que todos los récords que consiguió han sido eliminados de los libros oficiales.