Un desastroso Madrid cae ante el Levante y Calderón se lleva la bronca del público

  • Pésimo juego del equipo de Capello.
  • El Real fue despedido con bronca, pañuelos y pitos.
  • Gol de Salva, que noqueó a un inoperante equipo blanco.
  • El Levante gana por primera vez en su historia en el Bernabéu.
Van Nistelrooy se revuelca en el césped durante la derrota del Real Madrid ante el Levante. (Victor Fraile / REUTERS)
Van Nistelrooy se revuelca en el césped durante la derrota del Real Madrid ante el Levante. (Victor Fraile / REUTERS)
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El Real Madrid ha vuelto a mostrar su peor cara, y ya van unas cuantas veces.

Ha caído ante el Levante, que consigue por primera vez en su historia ganar en el feudo blanco, y lo peor de todo ha sido la muestra de incapacidad que partido a partido acentúa el equipo de Capello.

Esta vez ante su público, que ha despedido con una sonora bronca a los jugadores ya Capello y se ha girado hacia el palco con pancartas que rezaban "Calderón, dimisión".

El Levante, sólo con hacer un partido serio en defensa y salir en peligrosas contras, ha puesto contra las cuerdas y ha desordenado por completo al equipo blanco, incapaz durante todo el partido de enlazar jugadas peligrosas.

Nada más comenzar el encuentro, penalti claro sobre Tomassi, que lanza Salva. Era el primero y -quién lo iba a pensar- único gol del partido.

El gol noqueó al Madrid, que no supo aprovechar la diferencia de calidad ante un equipo de inferior categoría, pero que hoy le ha dado una lección de saber estar en el campo.

Pocos acercamientos al área del Molina y sólo el coraje de Raúl mantenía la expectativa en el Bernabéu, que ya empezaba a pitar a jugadores como Guti. Sólo un claro penalti sobre el capitán levantaba despertó al público. Penalti que no pitó el árbitro.

En la segunda parte, intento de reacción

Capello debió arengar a sus jugadores en el vestuario, y tras el descanso y con Robinho dentro del campo, el Madrid salió convencido del empate. Pero éste no llegó.

Internadas por banda y centros de Robinho, que no conseguían remate alguno. Además, Robinho se lesionaba hasta el punto de hacerle abandonar el campo.

A partir de ahí, el Madrid se vio de nuevo perdido, como en la primera mitad, no consiguió enlazar ni una sola jugada bonita y todos los balones que llegaban al área de Molina eran desde muy lejos y verticales.

Con este panorama, el respetable se cansó e 'interrumpió' con sus primeros pitos y pañuelos dirigidos a todos: a Calderón, a Capello cada vez que salía del banquillo y a los jugadores, por su pésimo juego.

Hasta el final el Madrid lo intentó. Echó mano del coraje de Raúl, un tiro al larguero, pero faltaba lo más importante: fútbol.

Al final, bronca, pitos, pañuelos y un grito común: "Calderón, dimisión".

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