Después de que hace cuatro años en Londres, Joel González, Brigitte Yagüe y Nicolá García Hemme firmasen un pleno sacando una medalla cada uno, este deporte aspiraba a repetir ese éxito. El joven deportista madrileño de 18 años era el encargado de abrir el reto, que concluyó finalmente de forma agónica y tras mostrar su calidad.

Tortosa comenzó mal su estreno olímpico, cayendo en su primer combate ante el chino Shuai Zhao, que posteriormente le permitió acudir a la repesca al alcanzar la final del peso. En su debut, llegó igualado al tercer asalto, pero el asiático impactó en su cabeza y tomó una ventaja para imponerse por 3-7.

A partir de ese momento, empezó una larga espera de muchas hora para saber si tendría opciones a la repesca. Zhao llegó a la final y le dio una nueva oportunidad, que el español no desaprovechó, deshaciéndose el marroquí Omar Hajjami por un claro 4-1.

El campeón del mundo junior de 2014 se mostró dominador de inicio y acertó en una reclamación por una patada en la cara no puntuada inicialmente y eso le dio una amplia ventaja en el marcador (4-0). En el segundo asalto, controló el combate, al igual que en el tercero y último donde el africano intentó tomar más riesgos para buscar la igualada, sin éxito, dejando vía librea al madrileño para optar a la medalla de bronce ante el dominicano Luisito Pie, decimocuarto del ranking mundial.

Al contrario que ante el marroquí, Tortosa no se encontró cómoda ante la rapidez y agresividad de su rival, que llevó la iniciativa en el combata. Además, su reclamación en esta ocasión por una acción parecida en el rostro no tuvo éxito.

Pie continuó mandando en el combate y logró puntuar, distancia que aumentó a un peligroso 0-2 por la segunda amonestación al español. El panorama empeoró cuando el dominicano volvió a golpear y terminó el asalto con una cómoda ventaja (0-5).

El madrileño estaba obligado a arriesgar, pero su rival supo controlar sus acometidas. Sin embargo, cuando parecía que ahí acabarían sus opciones, logró una bella acción de giro en el último suspiro para forzar un punto de oro que le fue esquivo en los compases finales y que le privó de un valioso premio.