Andrés Iniesta, genio y figura. El héroe de Londres vuelve a revivir su propia historia personal, pero con varios años de diferencia.

Fue en 1999, en la final de la Nike Premier Cup. Ese niño de tan sólo 15 años conseguía el gol de oro en la final entre Barça y el Rosario Central, en categoría cadete.

Al igual que ayer contra el Chelsea, Iniesta estalló de alegría tras conseguir el tanto, consciente de lo que, en esa época, significaba el gol para él. Años después vuelve a vivir las mismas sensaciones.

Atrás quedaron las sensaciones de su debut con el Barça de la mano de Van Gaal el 29 de octubre de 2002 en un partido, precisamente, de Champions. Atrás quedó la alegría por su ficha con el primer equipo gracias a Rijkaard en 2004. El hoy es que Iniesta es el protagonista del barcelonismo y del fútbol mundial.

Aquel niño de 12 años

Iniesta sigue siendo el mismo niño que deslumbró con sólo 12 años en el Torneo Alevín de Fútbol 7 con el Albacete. Tímido y muy celoso con su vida privada, el manchego ha crecido en el fútbol de manera meteórica desde que el Barça se fijara en él.