Carlos Benito y Fernando Rivas
Carlos Benito (izq.) y Fernando Rivas, empuñando sus armas favoritas. (JORGE PARIS) JORGE PARIS
Los padres cuentan a sus hijos cuando son pequeños que los niños vienen de París. Esta Nochevieja dos niños de 11 años, Fernando Rivas, campeón de Madrid, y Carlos Benito, subcampeón de Madrid, le devolverán la visita a la cigüeña para disputar en la capital francesa el Campeonato de Europa de tenis sub-11, que comienza el día 2 de enero de 2007 .

Rivas (12-05-1995, Madrid) y Benito (23-01-1995, Madrid) estudian 6º de primaria y, según reconocen ambos, «nos va muy bien», aunque se entrenen diez horas a la semana de lunes a viernes, entre sesiones en la pista de juego y ratos en el gimnasio.

Soy una mezcla de Fernando González, por mi derecha, y de Rafa Nadal, por mi pundonor (Fernando Rivas)

Estas dos promesas del tenis son diferentes en carácter. Fernando, que dejó la natación por el tenis y adora los ordenadores, es «un culebrilla», como reconoce su padre, Rafael Rivas: «Habla mucho y siempre está de cachondeo»; y Carlos, apasionado del fútbol y el baloncesto, es más silencioso, «aunque es muy ocurrente y tiene chispa», afirma Enrique Benito, su progenitor.

Tampoco coinciden en su tenista preferido. «Nadal lucha mucho y nunca tira un partido, pero me quedo con el juego de saque y volea de Andy Roddick», asegura Fernando, con una voz risueña y firme. «Sí, Nadal lucha todo, pero Roger Federer mete unas bolas increíbles, en unos ángulos imposibles», analiza Carlos, confiado en quien conoce el juego.

Visita a la Torre Eiffel

Fui subcampeón mundial alevín en 2005, pero se me quedaba pequeño; derrotaba a jugadores mayores que yo (Carlos Benito)

Para los dos onceañeros el torneo, en el que tendrán bastante peso los rivales italianos, será «una aventurilla». Pasarán la Nochevieja fuera de casa y, además, podrán cumplir algún que otro sueño. Rivas lo tiene claro: «Yo quiero ver la Torre Eiffel iluminada y pasar un día en Eurodisney». Benito se decanta, «sobre todo, por subirme a la Torre Eiffel».

Aparte de la visita turística, no sería raro que el torneo los enfrentara. Con un balance de tres victorias y tres derrotas para cada uno, reconocen que «somos amigos fuera de la pista, pero dentro existe rivalidad».