Laporta y Guardiola
Laporta y Guardiola, en rueda de prensa REUTERS

"Lo hago porque la situación era incómoda". Esa frase de Guardiola bien puede resumir el acto de renovación por un año con el Barça que tuvo lugar en la sala de prensa del Camp Nou.

En una rueda de prensa fría, Pep se comprometió, -de palabra-, a continuar en el Barça, al menos, una temporada más. Quizás porque ese no era su deseo -sí el de continuar, no el de anunciarlo ahora-, los gestos de Pep evidenciaron que se sentía incómodo, nervioso, a disgusto.

Lo hago porque la situación era incómoda

Eso se hizo patente nada más aterrizar en la sala de prensa acompañado por Laporta. El mandatario tuvo que cogerle él mismo la mano a Guardiola para la foto del apretón.

Según transcurrió el acto, en el que apenas hubo sonrisas, la cosa no mejoró. En un momento determinado, Laporta hizo un guiño a los culés atizando de nuevo al Real Madrid. A la pregunta de si la renovación de Guardiola significaba el séptimo título, el presidente alegó: "No. Es el octavo. El séptimo es el 2-6 en el Bernabéu". La cara de Guardiola en esos momentos fue un poema, incluso desviando la mirada hacia un lateral.

Guardiola se quería quedar en el Barça, pero es evidente que no en estas circunstancias. La presión de la prensa -y de toda la afición blaugrana- le ha llevado a tomar esta decisión insólita de comprometerse sin haber firmado un contrato.