Los toreros, aunque se corten la coleta, siguen siendo toreros. ¿Y los ciclistas?

Me he cortado la coleta, pero llevo 20 años compitiendo y la bici me ha dado todo.

Incluso su vida familiar...

Es cierto. Conocí a mi esposa gracias al ciclismo.
Pese a su palmarés, ¿queda alguna espina clavada?
Sí. En el Tour de 1999, donde acabé quinto, me queda la espinita del podio.

¿Cómo resulta tener a un hermano en el pelotón?

Ayuda. Además, es una satisfacción cuando él (Rafael Casero) compite y tú no.

A los corredores que destacan se les cuelga el sambenito de «nuevo Induráin».

... o «es como Perico».

¿Y por qué?

Los aficionados tienden a comparar, aunque al espectador le gusta más la manera de correr de los escaladores que la frialdad que podría mostrar en carrera Induráin.

El ciclismo no está en su mejor época...

Un nuevo ídolo ayudaría a dejar el dopaje en un segundo plano.

¿Puede ser Valverde?

Ahora mismo sí. Todos los ojos están sobre él. En el Tour demostró que es capaz de ganar en alta montaña, pero nos dejó con la incógnita de sí podrá con las tres semanas.

A nivel de cantera se notará esta crisis.

Sí. La práctica del ciclismo a nivel de competición se ha parado mucho, aunque no a nivel de paseo o deporte. Hay mucha gente que monta en bicicleta por afición.

¿Y ahora qué?

Me bajo de la bici, pero seguiré vinculado al ciclismo.

Se ha hablado de la política.

No hay nada de eso. Tengo amigos, simplemente.