Gary Neville
Gary Neville en un partido con el Valencia. GTRES ONLINE

La apuesta fue muy arriesgada. Gary Neville tuvo una notable carrera como lateral derecho del Manchester United, club con el que ganó nada menos que 27 títulos, y posteriormente se convirtió en un reputado comentarista para una cadena de televisión inglesa, Sky TV. Esa fue la carta de presentación que convenció a Peter Lim para apostar por el inglés como entrenador del Valencia… además de la buena amistad que les une.

Su inexperiencia le ha pasado factura en un banquillo tan complicado como es el del Valencia

La experiencia no ha podido ser más nefasta. Neville será recordado como uno de los peores entrenadores de la historia del Valencia, demostrando que el paso de los micrófonos a un banquillo tan exigente como el del club ‘ché’ fue una apuesta demasiado arriesgada, rozando la temeridad, por parte del nuevo dueño del Valencia.

Cuando Nuno presentó su dimisión, el 29 de noviembre de 2015, la grada cantaba con insistencia en cada partido el ‘Nuno vete ya’ y se había caído en Sevilla dando una mala imagen, pero lo cierto es que el equipo estaba en la pelea por la Copa del Rey y vivo en Europa, y era noveno en la Liga a 5 puntos de la zona Champions. El descenso, por supuesto, ni se valoraba: quedaba a 9 puntos. Un mundo.

Cuatro meses y un día después, el que cae es Gary Neville. Y esta vez las razones son mucho más contundentes. Para su primera victoria en Liga, contra el Espanyol en Mestalla, hubo que esperar dos meses y nueve partidos.

El balance en la competición doméstica es desolador: 3 victorias, 5 empates 8 derrotas. El objetivo de la Champions es, por supuesto, imposible (el Villarreal está a 20 puntos), la Europa League también es casi una utopía (la séptima plaza está a 13) y lo más realista es que Pako Ayestarán, el nuevo entrenador, piense en evitar sufrimientos de última hora, pues el descenso está a solo seis puntos y los equipos de abajo están apretando fuerte este año.

Pero si en la Liga el Valencia de Neville ha sido un desastre, tampoco los torneos del K.O. le han salvado, como si sucedió con un entrenador que firmó una trayectoria liguera similar en el equipo ché, Ronald Koeman, pero que acabó levantando la Copa del Rey en 2008.

Especialmente dolorosa fue la eliminación copera. El Barça era el peor rival que le podía tocar al Valencia para las semifinales, pero no fue el qué sino el cómo lo que más dolió. El 7-0 en el Camp Nou fue un mazazo, especialmente para un Neville que apostó por cuatro laterales (Barragán, Cancelo, Siqueira y Gayá) y fue aplastado por un rival que pudo hacer muchos más goles. Fue el día en el que Neville aprendió que teoría (su labor como comentarista) y práctica no son lo mismo.

En la Europa League, el palo no fue tan duro, pero tras superar con contundencia al modesto Rapid de Viena (10-0 global), con el primer hueso duro que se encontró en la competición cayó eliminado. El Athletic ganó en San Mamés (un 1-0 que pudo ser más abultado) y pese a que la remontada estuvo cerca en Mestalla, Aduriz acabó con las ilusiones valencianistas.

Antes, en la Champions, cayó en Mestalla ante un Olympique de Lyon venido a menos, aunque no se le puede achacar a Neville la eliminación, pues ni ganando ese partido, el último de la fase de grupos, se hubiera clasificado el Valencia.

La paciencia se ha agotado con el desplante durante el parón de las selecciones. Neville se fue con Inglaterra, donde es entrenador ayudante. Ya estaba acordado, sí, pero el gesto de no renunciar a ello viendo la delicada situación del equipo ha desembocado en una de las destituciones más merecidas que se recuerdan.