El FUTURO está en casa
El colegiado Ramírez Domínguez recibe el sábado las protestas de varios jugadores del Athletic Club. (EFE).
Nunca, en las 76 ediciones de la Liga, el Athletic Club ha conocido otra división que no sea la Primera. Ahora, más de cien años después de su nacimiento, el equipo vizcaíno llega a la última jornada de una competición que ha vencido hasta en ocho ocasiones, la Liga, con el peligro de perder la categoría.

La derrota rojiblanca en Villarreal (3-1) ha empujado al Athletic a una situación desconocida en la entidad: jugarse la permanencia en la última jornada. Con un punto sobre el descenso que actualmente ocupa el Celta de Vigo, las cuentas están claras. El Athletic tiene que ganar su próximo partido, frente al ya salvado Levante, para no romper su inmaculada trayectoria en la Primera División. En San Mamés, ante su afición, el equipo buscará la gran alegría de una temporada, otra más, bastante mediocre en lo deportivo y agitada, en lo puramente institucional.

«Seguimos dependiendo de nosotros», se consolaba Mané tras el partido jugado en tierras castellonenses. «Nuestra situación es mejor que la del Celta, Betis y Real Sociedad», añadió el entrenador de Balmaseda. Todo lo que no sea una victoria complicaría la permanencia.

Los bilbaínos tienen el average particular favorable con la Real Sociedad y en contra con Celta y Betis, por lo que un empate con el Levante sólo les serviría si blanquiazules y celestes no ganan al Valencia, en Mestalla, y el Getafe, en Balaídos.

Un triple empate a puntos favorecería al Athletic, siempre que en esa terna no se encuentre el Betis. En un cuádruple empate a 37 puntos entre todos los implicados, el Celta y el equipo rojiblanco llevarían la peor parte. Noventa minutos tienen la clave.

El Madrid, autosuficiente

En la lucha por la Liga, el Real Madrid es el que mejor lo tiene. Llega primero a la última jornada y recibe, ante su afición, al Mallorca. Si el Madrid gana, la Liga es suya. En caso de empate, el equipo de Fabio Capello podría cantar el alirón siempre y cuando el Barça no derrote al Nàstic y el Sevilla, que tiene la diferencia de goles favorable con respecto a los blancos, tampoco logre los tres puntos. Si el Barcelona cae derrotado en Tarragona y el Sevilla empata, el Real Madrid podría ganar la Liga aún siendo derrotado en el Santiago Bernabéu.