Oscar Freire
El ciclista español Oscar Freire vence al sprint la 101 edición de la Milán-San Remo. LUCA ZENNARO / EFE

Sólo sus tres mundiales, un hito que comparte con tres mitos como el italiano Alfredo Binda y los belgas Rik van Steenbergen y Eddy Merckx, ya le sitúan en la cúspide del ciclismo mundial. Su palmarés refuerza esa percepción. El sábado conquistó su tercera Milán-San Remo, la centenaria prueba italiana de 300 km; pocas horas después atendió la llamada de 20 minutos.

Usted ganando su tercera Milán-San Remo y aquí sin televisión en abierto para verlo…
No entiendo por qué están tratando tan mal al ciclismo. España nunca tuvo una generación tan completa como la actual. Se gana todo. Pero cada vez se retransmite menos. Antes podías seguir todas las vueltas de una semana; ahora mismo hablar de deportes es centrarse en el fútbol, el Madrid y el Barça, Cristiano Ronaldo y Messi... y algo de Fórmula 1 y  tenis.

No entiendo por qué están tratando tan mal al ciclismo

No sólo la cobertura, sino también el tratamiento...
Yo percibí un impacto diferente entre mi primer mundial (1999), que fue la leche, al tercero (2004), mucho menor. El dopaje ha hecho daño. Hoy en día no se valora a los ciclistas ni interesa el ciclismo en sí. Dentro de diez años se mirará hacia atrás y se echará de menos la fertilidad actual del ciclismo español.

¿Alguna de sus ‘San Remo’ tiene una significación especial?
No sé por qué, pero la segunda (2007) me hizo más ilusión. Llegaba con mucha presión.

¿Variará ahora su calendario?
Al contrario, me aporta más tranquilidad, más moral, para seguir lo previsto, que pasa por la Lieja-Bastogne-Lieja, la Flecha y la Amstel [este domingo disputará la Gante-Wevelgem]. Y con tranquilidad, sin la presión de tener que demostrar nada, las cosas siempre salen mejor. Además, en un par de meses este triunfo ya es pasado. En el deporte, el ciclismo no es excepcional, se vive el presente.

Habla a menudo de ‘presión’, pero nunca la aparenta...
Se lleva por dentro y uno mismo la alimenta.

Está claro que algún día llegará el adiós. Tal vez sea a finales de 2011

Lleva doce años de profesional, ¿compite diferente?
Con la juventud todo te afecta más, lo sientes intensamente. Físicamente me encuentro mejor que nunca, me entreno con más facilidad, no tengo lesiones… A la hora de esprintar te vuelves selectivo y te centras en las pruebas de más renombre.

¿Y finalmente se retira este año o seguirá otro más?
Sobre ese adiós me preguntaron y expuse una posibilidad, pero llegó un punto en el que se dio por seguro. Una vez que descansas, te relajas y reflexionas con frialdad te quedas con más ganas. Está claro que algún día llegará el adiós. Tal vez sea a finales de 2011.

¿Conoce el recorrido del Mundial de Melbourne?
Sí. Cadel Evans, antes de ganar el de Mendrisio, me dijo que me iba como anillo al dedo. Él se vistió de arco iris a un kilómetro de mi casa [durante la temporada Freire reside en Colderio, Suiza] y a ver si este año me voy a vestir yo a tres de la suya (sonríe).

Tácticamente, los últimos mundiales de España no han sido muy brillantes...
Son carreras complejas y el que manda, el seleccionador, tiene un dificil papel: un día al año, con muchos intereses,, con muchos corredores que pueden ganar...

¿Cuestión de fijar unos galones y respetarlos?
Los análisis a posteriori son fáciles; antes... En el pasado Mundial [acabó 15º] no hubiera podido luchar por ganar.

BIO Nació en Torrelavega en 1976. Pese a los problemas físicos que le ha perseguido, su creciente palmarés supera las 60 victorias.