Joseph Blatter
Joseph Blatter, en el último congreso de la FIFA. (Reuters)

Tras la polémica prohibición que quiere implantar la FIFA a los partidos que se juegen en alturas superiores a los 2.500 metros, ha surgido un nuevo e inevitable debate sobre el calor.

Varios entrenadores brasileños han afirmado que la FIFA, cuyo último congreso se celebra estos días en Zúrich, debería ampliar las restricciones para controlar las excesivas temperaturas. Aseguran que hay horas y países donde se han jugado partidos, como ya ocurriera en el algún Mundial, donde se ha superado los 40 grados.

Mientras, los países andinos donde la altura es un problema para la FIFA, han previsto reuniones para protestar por dicha norma. El miércoles, el presidente de Bolivia, Evo Morales, jugó un partido para denunciar la "discriminación en el fútbol" que van a sufrir varios países.

En el lado contrario, están los que están a favor. Incluso piden que se baje el listón. Uno de estos entrenadores que ha hablado sobre el calor, Antonio Lopes, que ganó títulos con Corinthians y Vasco de Gama, dice que "la altitud mínima para jugar debería ser de 2.000 metros".

Era inhumano, se hizo lo que se debía hacer


El coordinador técnico de la selección brasileña en la victoriosa campaña de Luiz Felipe Scolari afirmó que "era inhumano poner a jugar a un equipo en la altitud. Se hizo lo que se debía hacer".

"He visto a mis jugadores con hemorragias nasales, mareos, dolores de cabeza y calambres", afirmó Lopes.

El médico deportivo Nivaldo Baldo afirmó que "con la altura, sufren muchos jugadores que no están habituados a esas condiciones".

Algunos, como el médico y ex seleccionador argentino Carlos Bilardo, es contrario a la prohibición y apunta que todo se puede solucionar con adaptación. También señaló que es peor jugar con 50 grados, como a él le ha tocado ver.

El técnico español Xabier Azkargorta, ex seleccionador de Bolivia y Chile, indicó que "es más peligroso jugar con más de 40 grados de temperatura y 99% de humedad".

La FIFA seguirá con Blatter de presidente

Joseph Blatter, reelegido por aclamación presidente de la FIFA hasta 2011, ejerció la diplomacia y aún no ha respondido a las duras críticas de entrenadores y máximos dirigentes de los países cuya altura supera los 2.500 en muchos estadios.

"Acepto este mandato y les agradezco que continúen confiando en mí", dijo emocionado Blatter a las 207 asociaciones presentes en el Congreso de la FIFA, en el que coincidieron los presidentes de Barcelona y Real Madrid, Joan Laporta y Ramón Calderón.

El presidente, que por primera vez desde 1998 concurría a las elecciones sin oposición, señaló al "dopaje, la corrupción, el racismo y las trampas" como los grandes enemigos del fútbol.