Sevilla Lazio
Los jugadores Jesús Navas, del Sevilla, y Senad Lulic, del Lazio, en una jugada del partido. Julio Muñoz / EFE

El Sevilla se ha metido en los octavos de final de la Europa League, después de ganar por 2-0 a la Lazio, en un partido bastante accidentado, en el que ambos conjuntos se quedaron con diez y en el que el cuadro de Machín supo competir en los momentos complicados.

El entrenador soriano salió con su estructura más habitual y sin concesiones, a pesar de la ventaja de la ida –con la baja de Banega, ejecutando Roque Mesa su papel-, aunque los planes se torcieron en el minuto 4, cuando Sergio Escudero sufrió un pinchazo que le impidió seguir sobre el terreno de juego, saliendo en su lugar Quincy Promes.

A pesar del contratiempo, el cuadro andaluz mostró en esos primeros compases la cara habitual en la Europa League: ritmo alto y presión muy agresiva que le permitió jugar de forma regular en el campo rival.

En el minuto 19 consiguió, después de que la Lazio protestase un penalti sobre Lulic, transformar ese dominio en el 1-0, cuando Ben Yedder, más listo que nadie, empujó a la red un rebote que Strakosha concedió tras un buen disparo de Pablo Sarabia. A partir de ahí el Sevilla, al contragolpe, intimidó con más facilidad.

En el inicio de la segunda parte el choque estuvo más abierto. La Lazio arriesgaba y André Silva gozó de una buena ocasión, aunque Vaclik tuvo que aparecer poco después para salvar el empate tras remate de Acerbi. Después, Machín tuvo que superar un nuevo contratiempo, cuando Franco Vázquez fue expulsado con media hora por delante, entrando Amadou en lugar de André Silva para defender el resultado.

La expulsión obligó a dar un paso atrás al Sevilla, e Immobile estuvo a punto de marcar de vaselina. Sin embargo el partido tuvo un nuevo giro de guión en el minuto 71 cuando Marusic, el lateral derecho de la Lazio, vio la roja por un codazo. A partir de entonces el control volvió a ser sevillista, y Sarabia, con un gran derechazo, puso el 2-0 definitivo.