Craviotto: "Ver a tu madre llorando de orgullo vale más que cualquier medalla"

  • El palista español añadió una medalla de plata a su oro de Pekín.
  • Para triunfar en el K1-200 tuvo que pasar muchas horas en el gimnasio.
  • Benavides y Portela terminaron cuartos y decepcionados.
  • Toda la información sobre Londres 2012.
Saúl Craviotto, plata en el K1 200 en Londres 2012.
Saúl Craviotto, plata en el K1 200 en Londres 2012.
EFE

Es la reacción lógica de un deportista de alta competición cuando el objetivo supremo queda a un palmo. En el caso de Saúl Craviotto, a 294 centésimas, un pestañeo. "Si la carrera dura un poco más, quizás habría alcanzado el oro, pero la plata, ahora que me voy dando cuenta, es un resultado increíble". Craviotto fue la sonrisa matutina en el canal de Eton, por donde también desfilaron Alfonso Benavides y Teresa Portela. Amargura total para ambos, cuartos en sus respectivas finales de C1-200 y K1-200. Él juraba en arameo, ella lloraba y lloraba.

Craviotto empezó algo descentrado su prueba, velocidad pura sobre el agua. "Tres o cuatro minutos antes de la carrera estaba de los nervios, pensaba que el corazón me iba a explotar. Es que para mí era la carrera más importante de mi vida. Me lo jugaba todo y quizás tenía la cabeza en otra parte cuando empezó. No salí bien. Luego ya pude coger el ritmo y le dí mucha caña". Llegaría hasta las 160 paladas por minuto. Solo el británico McKeever fue más rápido.

La metamorfosis de Saúl

Acostumbrado a las aguas tranquilas y al K2-500 que le dio el oro en Pekín al lado de su inseparable Carlos Pérez Rial, 'Perucho', el palista ilerdense tuvo que resetear para la nueva distancia, solo 200 metros. ¿Y dónde está el secreto de la velocidad, o uno de ellos? En el gimnasio. Saúl se puso cuadrado, más aún, y ganó 10 kilos, controlando su índice de grasa corporal y siguiendo una dieta estricta. Llegó a Londres listo. Ayer, nada más terminar la carrera, pudo hablar con 'Perucho', que lloraba mientras veía a su amigo en el podio. Craviotto se irá ahora de vacaciones. "No pienso tocar la pala en un tiempo". Antes tendrá que volver a su trabajo como Policía Nacional: "Tengo que dar gracias al Cuerpo por todas las facilidades que me han dado".

El doble medallista español salió del agua y allí tenía una legión esperándole. "Ver a tu familia tan orgullosa, a tu madre llorando y a tu padre con al cara desencajada es mucho mejor que una medalla y que cualquier cosa".

La llantina la compartía Teresa Portela, cuarta en sus cuartos Juegos Olímpicos. "Me había preparado de maravilla, me sentía muy bien, pero mira, las otras fueron mejores que yo. No sé qué pasó y el viento tampoco es excusa". Teresa no podía pensar en nada más, Río 2016 está tan lejos...

A priori, Alfonso Benavides, 'Sete', era el palista español con más opciones de medalla de los tres. Durante buena parte de la carrera marchó en segunda posición y tercera, pero otro suspiro le relegó a la cuarta. Apenas encontraba palabras para explicar su decepción."El viento perjudicó mi estrategia. No estoy contento porque esperaba más, pero esto es lo que hay. Ahora, a seguir entrenándome y para la próxima. No he podido hacer más".

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