Así lo señaló ayer el presidente del club, Valentín Botella, que adelantó que no se derribará ninguna grada, por lo que los arquitectos tendrán que «adaptarse». Los trabajos, que se estudia que puedan comenzar en septiembre, sí requerirán el cierre del estadio. Botella, del mismo modo, indicó que en el proceso de reforma quieren contar con la opinión de los aficionados.