Hinchas del Al Ahly
Hinchas del Al Ahly se manifiestan a las afueras del juicio por la masacre de Port Said, en Egipto. EFE

El juicio contra 75 acusados por la masacre del estadio de Port Said, en la que murieron 74 aficionados del más importante club de fútbol egipcio, se ha iniciado este martes en medio de una gran tensión y con la reacción airada de los hinchas inculpados.

Las estrictas medidas de seguridad dentro y fuera de la sala del tribunal no impidieron el caos que estalló cuando varios acusados, hinchas del club Al Masry de Port Said, interrumpieron al juez y gritaron desde la jaula donde están recluidos "Alá es grande" y "Las víctimas son nuestros hermanos" para defenderse.

El juez ha decidido que el juicio se reanude del 5 al 9 de mayo

Diez minutos después de su comienzo y cuando el juez pasaba revista a los inculpados para confirmar su presencia, la sesión -celebrada en la Academia de la policía en las afueras de El Cairo- tuvo que ser suspendida durante un cuarto de hora por la imposibilidad de continuar el proceso.

La Fiscalía General leyó las acusaciones, entre las que figuran los delitos de asesinato premeditado, robos, posesión ilícita de armas y destrucción de propiedades públicas y privadas, por los hechos del pasado 1 de febrero en el estadio de Port Said, durante el partido de fútbol entre el Al Masry y el cairota Al Ahly.

Una antigua rivalidad

Un letrado de la Fiscalía General explicó que los acusados -entre los cuales hay dos menores, nueve altos cargos de la policía de Port Said y varios responsables del club Al Masry- atacaron a los hinchas del Al Ahly con armas blancas para vengarse por anteriores disputas entre ellos y para demostrar su fuerza.

Algunos de los inculpados apagaron la iluminación del estadio para facilitar que sus compañeros atacaran y mataran a miembros del club Al Ahly, según aseguró la Fiscalía en la vista, difundida por la televisión estatal.

Los procesados acusan a la policía de las agresiones

En la batalla campal, varios agresores arrojaron material explosivo a los espectadores, mientras otros empujaron a algunos hinchas de Al Ahly desde los graderíos altos del estadio, causando su muerte, de acuerdo con las acusaciones.

Sin embargo, los procesados negaron a viva voz las acusaciones y se defendieron alegando que ellos no cometieron los delitos, sino que fueron los policías encargados de mantener la seguridad del estadio los autores de las agresiones.

Algunos acusados se subieron encima de las bancas e intentaron defenderse hablando directamente con los familiares de las víctimas.

Después de la reanudación de la sesión, los abogados de las familias pidieron que se investigue también al ministro del Interior Mohamed Ibrahim, y al director del club Al Masry como responsables de la masacre.

Por su parte, los letrados de la defensa instaron a que el juicio se celebre ante un tribunal de Port Said, por ser esa ciudad costera mediterránea el lugar donde se registraron los sucesos.

Por esta razón, alegaron que la corte penal es incompetente para tratar este proceso judicial.

Petición de libertad denegada

Como la mayoría de los inculpados son estudiantes, sus defensores pidieron su puesta en libertad para que puedan asistir a los exámenes escolares y universitarios.

Esta petición fue rechazada por la fiscalía, que insistió en que los inculpados deben seguir detenidos, lo que causó de nuevo el caos dentro de la sala.

Durante la sesión, los inculpados expresaron su disposición a ser juzgados incluso dentro del propio club de Al Ahly, una postura que fue apreciada por los jueces.

Al final de la sesión, el juez decidió continuar el juicio del 5 al 9 de mayo para escuchar a testigos de la acusación.