Melena larga, barba cerrada, mirada tenebrosa y unas medidas de 1.92 m y 114 kilos forman parte de la imagen del musculado Sebastien Chabal, un jugador de rugby que a sus 29 años ha pasado a ser una de las figuras deportivas de su país, Francia, a quien representa estos días en el Mundial.

Chabal era prácticamente un desconocido para el gran público hasta hace unos meses, cuando en junio jugó el amistoso entre Francia y Nueva Zelanda y realizó el que se ha llamado el placaje del siglo. En él, Chabal se lanzó contra Masoe, un jugador de los All Black al que partió la mandíbula por cuatro sitios.

Apodado por algunos como "el hombre de las cavernas", por su look un tanto primitivo y sus gestos sobre el campo, Chabal es adorado por un gran número de aficionados, que le siguen en todos los encuentros, y las firmas publicitarias pugnan por contar con éel en sus campañas.

Como hace unos días apuntaba el diario deportivo italiano Gazzetta dello Sport, "ha nacido una nueva estrella, atípica, contracorriente, en las antípodas del glamour que propone el futbolista Beckham", y por esa nueva estrella, se pagan 200.000 euros por anuncio televisivo.

Ha nacido una nueva estrella, atípica, contracorriente

En Francia, el programa de Los Guiñoles ya ha creado un muñeco con su imagen, y según una información que publica El País, las agencias se lo rifan. Según la representante del nuevo icono francés, Carine Rossigneux, "negociamos cinco grandes contratos publicitarios: dos empresas de productos alimenticios, una marca de coches, un perfume...", y también están interesadas algunas empresas de construcción, grúas y mudanza.

Fuera de la selección, donde juega en la segunda y la tercera línea, dada su versatilidad, el ocho de Francia juega en los Sale Sharks de Inglaterra.