Lilian Calmejane
El ciclista francés Lilian Calmejane ganador de la cuarta etapa de la Vuelta Ciclista a España 2016. EFE / Javier Lizon

El francés Lilian Calmejane (Direct Energie) logró la segunda victoria francesa consecutiva en la Vuelta a España tras una apuesta en solitario que le permitió levantar los brazos en la inédita cima de San Andrés de Teixido, donde el colombiano Darwin Atapuma se enfundó el maillot rojo.

Calmejane, un neófito anónimo de 23 años, buen escalador como demostró ganando carreras siendo amateur, fue el más poderoso dentro del grupo de 20 escapados que animaron una etapa en la que Movistar no pudo retener el maillot rojo de Rubén Fernández y fue a parar a las espaldas de Atapuma, que cruzó la meta a 15 segundos por delante del francés Pierre Rolland (Cannondale).

Los favoritos entraron juntos sin diferencias. No hubo ataques, nadie se despegó del grupo principal y terminaron a 2.06 del ganador. Sin cambios en la general, aún apretada entre los grandes candidatos, a excepción de Alberto Contador, cuyas debilidades en la crono por equipos y en Ézaro le alejan a 1.53 del líder. 

Valverde está a 29 segundos de la cabeza y Contador a poco menos de dos minutos"El Puma" colombiano, de 28 años, noveno en el Giro de Italia y ganador de una etapa en la Vuelta a Suiza, vivirá el "sueño de ser líder" en la quinta etapa, pero tratará de buscar un triunfo de etapa. De momento, defenderá la prenda mágica con una ventaja de 29 segundos sobre Alejandro Valverde, 33 respecto a Chris Froome y 39 sobre el dúo de compatriotas Esteban Chaves-Nairo Quintana.

Movistar tiró en cabeza toda la etapa para controlar la fuga. Sin mucha fe, pues como dijo Valverde, "la responsabilidad de defender el liderato desgasta mucho". Esfuerzo estéril en los hombres de Unzue, que no lograron su propósito. Perdieron el maillot rojo a la primera de cambio, por lo que Rubén Fernández, "El escayolas", sólo saboreó la gloria un día.

Aprovechó la circunstancia un anónimo ciclista galo que en categorías inferiores se codeó con profesionales en pruebas de montaña como el Tríptico Montes y Castillos. En su primer año en el Direct Energie jugó sus bazas a la hora de afrontar el ascenso a San Andrés de Teixido.

Saltó del grupo de escapada, abrió hueco y ya fue imposible echarle el guante. Calmejane resistió la reacción de Atapuma, que también buscaba la etapa, pero ese privilegio correspondió al ciclista galo.

Valiente, descarado, a la hora de decidir, tuvo tiempo para cerrarse el maillot y celebrar por todo lo alto su primera gran victoria profesional. Tuvo el honor de estrenar la inédita cima del municipio de Cedeira, donde se inmortalizó para siempre. Cumplió, y muy bien, con la leyenda del santo lugar de peregrinaje.

Este miércoles se disputa la quinta etapa entre Viveiro y Lugo, de 171,3 kilómetros.