Messi
Messi, entrenando. EFE

La Juventus se encomendará este miércoles al Allianz Stadium, un campo en el que no pierde en Europa desde 2013, para sacar un resultado positivo ante un Barcelona al que le vale un empate para acabar como primero del grupo D de la Liga de Campeones y, a falta de una jornada, alcanzar los octavos de final.

Este último objetivo lo tuvo a su alcance en el partido contra el Olympiacos en Atenas, pero el empate a cero goles le impidió asegurarse el pase. A pesar de liderar el grupo D, y a falta de dos jornadas, el Barça lo tiene todo a su favor pero aún no tiene nada seguro. Cerrará la liguilla en el Camp Nou el 5 de diciembre contra el Sporting de Portugal en un choque que podría ser irrelevante, o bien en el que se lo tenga que jugar todo a una carta.

El Barça regresa al estadio turinés, donde el curso pasado vivió uno de los peores momentos de la temporada, al caer 3-0 en la ida de los cuartos de final, resultado que fue definitivo, porque en el Camp Nou el segundo choque acabó con un 0-0 que significó la eliminación del equipo español.

En el primer partido de la fase de grupos actual, el Barcelona devolvió aquel 3-0 a la Juventus, y con este resultado el equipo de Ernesto Valverde se situó líder en la liguilla desde el primer partido, ubicación que no ha abandonado. Lionel Messi volvió al rescate de su equipo y en una nueva buena actuación, el argentino marcó dos tantos.

El central Gerard Piqué, que este fin de semana vio una amarilla que le impedirá jugar en Valencia, regresará a la alineación de la Liga de Campeones después de perderse el último partido, contra el Olympiacos, precisamente por una sanción, tras la expulsión en la tercera jornada. El portugués Nélson Semedo está apercibido de sanción si ve una amarilla.

Además de la recuperación de Piqué, el Barça viajará a Turín con un Luis Suárez al que parece que le sentó bien el descanso de dos semanas en Barcelona durante el tercer parón por las selecciones. El pasado sábado, contra el Leganés, el uruguayo marcó dos tantos y rompió con una sequía de 553 minutos sin marcar.

Otra de las buenas sensaciones del último partido de Liga, que Valverde podría dar continuidad, es a la alineación de Paco Alcácer en el ataque, junto a Messi y Luis Suárez.

Atlético, acto de fe

El Atlético de Madrid apura desde este miércoles contra la Roma su última ocasión en esta edición de la Liga de Campeones, en una situación límite, en la que solo le vale ganar, ganar y esperar un favor del Qarabag, con Fernando Torres de vuelta al once junto a Antoine Griezmann en la delantera.

Victoria o eliminación. No hay otro cálculo posible ya en la quinta jornada del grupo C del torneo contra el conjunto italiano, imponente desde el 0-0 con el que comenzaron los dos equipos en el Olímpico, un choque que predecía todo lo contrario de lo que pasó después: la Roma es el líder y el Atlético se asoma el abismo.

Entonces, el conjunto rojiblanco fue mejor, contó un montón de oportunidades y mereció ganar. No lo hizo, como tampoco lo ha hecho en ninguno de sus tres encuentros siguientes en la fase de grupos, con una derrota (1-2 con el Chelsea) y dos empates, claves sin lugar a dudas, frente al Qarabag. El resultado, tercero con tres puntos.

Mientras, la Roma está lanzada. Además de invicto en el máximo torneo europeo, domina actualmente el cuarteto, capaz de empatar al Chelsea primero en Stamford Bridge (3-3) y después de ganarle por 3-0 en su estadio para llegar al momento que está ahora el grupo, con el Atlético sin ningún margen de error. O gana o se queda fuera.

Pero no solo necesita la victoria este miércoles contra la Roma, un requisito indispensable para creer aún en la clasificación, sino también frente al Chelsea en la última jornada y que, a la vez, el Qarabag logre algún punto con uno u otro adversario; una combinación inesperada, más que complicada, pero a la que se agarra el Atlético.