Superado ampliamente por Unicaja en el primer partido de la serie de cuartos de final (91-75), el Barcelona afronta el encuentro de mañana en el Palau Blaugrana obligado a forzar el partido de desempate en Málaga para seguir aspirando a la 'final a cuatro' de la Euroliga.

No existe margen de error para el equipo azulgrana, incapaz de frenar el tiro exterior de Unicaja y con Marconato como única referencia interior, que deberá ganar para jugar el partido decisivo la próxima semana en Málaga. En caso contrario, Unicaja dejará en la cuneta al Barça y se clasificará para la primera 'final a cuatro' de su historia.

El acierto de Navarro y Lakovic en el perímetro y la recuperación del pívot Fran Vázquez serán las claves del Barcelona de Ivanovic, que volvió a acusar en Málaga su gran lastre de la temporada, la irregularidad y la falta de constancia que le condenaron en numerosos partidos.

También deberá recuperar el Barcelona la intensidad defensiva de la que careció en Málaga. Su fortaleza en defensa, uno de los argumentos que le llevaron a conquistar la Copa del Rey precisamente en Málaga, quedó diluida ante la efectividad de Faison y Tusek, y el propio Ivanovic se encargó de subrayar la "falta de agresividad" de sus jugadores.

Gran ambiente en el Palau

El ambiente del Palau Blaugrana será otro de los elementos decisivos del partido: el secretario técnico de la sección, Zoran Savic, ya pidió a la afición azulgrana que sea capaz de recrear un ambiente similar al que vivió el Martín Carpena en el primer partido, aunque la respuesta de la grada es una incógnita, atendiendo a su inestable relación con el entrenador e incluso con el equipo.

Para repetir presencia en la 'final a cuatro' (su concurso el año pasado en Praga acabó en una decepcionante cuarta plaza), el Barcelona deberá demostrar su capacidad de dar la talla en los momentos decisivos -lo hizo cuando estuvo obligado a ganar para clasificarse para la Copa, también en los tres partidos que le dieron el éxito en la Copa- y la progresión que ha experimentado en los últimos dos meses de competición doméstica.