El Barça se duerme en Pamplona

El equipo de Rijkaard no creó peligro y Ronaldinho acabó sustituido; Bojan aportó luz.
Milito observa a Henry, que se duele en el suelo.(EFE)
Milito observa a Henry, que se duele en el suelo.(EFE)

Este Barça no funciona como debería y menos todavía cuando juega lejos del Camp Nou. Lo demostró ayer, una vez más, sobre el Reyno de Navarra, donde fue incapaz de poner en aprietos a Osasuna. Rijkaard sorprendió dejando a Xavi en el banquillo y apostando por Iniesta y Giovani en el centro del campo, una opción que sirvió para que el Barça se hiciera rápidamente con el control del balón, aunque sin ningún tipo de profundidad en su juego.

Los azulgrana se cansaron de tocar y tocar la bola olvidándose por completo de la portería rival, salvo un par de ocasiones de Giovani y Deco.

El mismo guión

La segunda parte comenzó con el mismo control estéril del Barça. Tan mal lo debió ver Rijkaard que sentó en el banquillo a un inoperante Ronaldinho para dar entrada a Xavi. La cosa no empeoró, pero tampoco mejoró demasiado.

Sólo la entrada del canterano Bojan aportó chispa a un equipo oxidado. El de Linyola debutó a sus 17 años en la Liga y su desparpajo estuvo a punto de dar el triunfo al Barça. Primero puso un pase de la muerte que nadie acertó a rematar y luego se inventó una jugada que casi termina en gol.

Rijkaard: «Nos faltó frescura»

Frank Rijkaard reconoció que faltó «frescura» entre sus filas para ganar el partido: «Nos ha faltado frescura en el campo y no hemos podido marcar la diferencia». El holandés excusó la mala actuación del Barça en los compromisos internacionales de sus jugadores: «No hemos podido trabajar con la plantilla y nos ha afectado esta noche». También aseguró que no le preocupa la ventaja de cuatro puntos del Madrid: «Aún es pronto».

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