Autocrítica en la Vuelta
La mesa de una familia que pasaba un día en el campo, vacía ante la llegada del pelotón de la Vuelta 2007. (EFE).

Esta Vuelta no ha sabido enganchar. Menos audiencia televisiva, críticas a la organización y al recorrido, falta de alicientes, pintadas como En España hay puertos, queremos verlos o Autovías, no; carreteras con paisaje en las rampas más duras del Monte Abantos. Y a pesar de ello, más público a pie de carretera, como en Talavera o Puertollano.

La organización ha reconocido que los 52 kilómetros de la contrarreloj de Zaragoza, en la octava etapa, resultaron definitivos para el devenir de la prueba. Faltó más dureza. O, la que había, repartirla mejor. Lo cierto es que la apuesta por llegar a localidades más pequeñas fue un acierto. Las cunetas tuvieron más público que en ediciones pasadas. No así  la tele.

La cuarta etapa, con final en los Lagos de Covadonga, fue la jornada más vista de esta edición, con un 9,2% por ciento de cuota y 1.103.000 espectadores. Una media de 683.000 espectadores (6,2%) seguía la retransmisión de lunes a viernes, un 30% menos de los 957.000 de 2006.

Hasta el público quiere ayudar a un cambio. Unos aficionados, organizados en torno a la web Altimetrias.com, han repartido en los medios un extenso trabajo con propuestas montañosas.

Nuevas amenazas desde la UCI

La Unión Ciclista Internacional (UCI) ha amenazado a la Vuelta a España con que perderá su categoría y su prestigio si no se integra en un sistema ProTour –un calendario con las mejores carreras–. Las tres grandes rompieron con el actual ProTour y negociaban, sin éxito, las condiciones para el desarrollo de la temporada 2008.