La auténtica pasión está en las gradas
Un ghanés, con dos pollos (Ap y Reuters).
Europa, con permiso de Brasil o Argentina, es la meca del fútbol, el reino casi absolutista del llamado deporte rey. La Eurocopa, por ello, es un mundial a escala. Pero esa hegemonía, incontestable durante el año gracias al goteo de noticias desde los grandes clubes continentales, se vuelve frágil y vulnerable durante unos pocos días, los que dura la Copa de África.

África. Un continente duro, lleno de contrastes y que sufre mucha carestías, pero que
encuentra en su máxima competición continental de selecciones una vía para canalizar y mostrar toda la pasión con la que viven el fútbol. La irrupción de Camerún en el Mundial de Italia 90, guiada por Roger Milla, aún espera el equipo que asalte un Mundial. Nigeria, Costa de Marfil o Ghana se han postulado. Pero sin éxito.