Iñaki y Patacho
Iñaki y Patacho (d) posan para 20 minutos. JORGE PARÍS

Sólo unos pocos clubes elegidos gozan de un himno popular de igual o mayor notoriedad que el oficial. Ese 'Me han dicho que el amarillo' de aires chirigoteros que corean en Cádiz, ese 'You'll never walk alone' que institucionalizó Anfield, ese himno del centenario ideado por El Arrebato para el Sevilla,… el Atlético, el que este miércoles ganó la final de la Liga Europa, también puede presumir del 'Soy un socio del Atleti' que cantó en los ochenta Glutamato Yeyé, aquel grupo que popularizó las patas de pollo como protesta contra los playback televisivo y cuya voz, Iñaki Fernández, se presentaba con una estética entre Hitler y Charlot. Una conexión directa entre el Atlético y la Movida madrileña, repetida anoche hasta la ronquera.

En 1986, pocas horas después de la final de Recopa perdida en Lyon, Glutamato Yeyé saltó al escenario de un festival en el Parque del Oeste. Allí, donde Iñaki enarboló una bandera del club subido a una de las torres de sonido, tocaron por primera vez en público 'Soy un socio ..', una adaptación futbolera del himno de la Legión que habían compuesto "un par de años antes", recuerda Patacho, el guitarrista. Aquel tema plasmaba los deseos de su hermano Ramón, dispuesto a tender un puente entre el fútbol y la música.

Hoy son los hijos de muchos jóvenes en aquel momento los que cantan

"Lo de la Legión vino por un disco que teníamos en casa de músicas castrenses. Venían hasta el ¡Ay, Carmela! o A las barricadas. Acabó saliendo y nos pareció curioso aplicarlo al fútbol, pese al riesgo de que se malinterpretase. Nadie se mosqueó".

Antes, como dos o tres semanas después de aquel concierto, el Vicente Calderón importó y adaptó por primera vez Soy un socio... "Alucinamos”, recuerda Patacho. El grupo se separó, pero el tema fue calando en el imaginario colchonero. "Hoy son los hijos de muchos jóvenes en aquel momento los que cantan", añade. “No es algo musical o deportivo, transmite algo más: crea lazos de sangre. En otro contexto, sin ese porqué, la canción, que siempre nos la piden, queda rara, resulta diferente», valora Iñaki.

Canción de amor

Aunque sorprenda, Soy un socio... también cuenta una historia de amor. Ramón, fallecido a finales de los ochenta, transformó su simpatía por el club en ‘militancia’ gracias a la tradición de la familia de su chica, Amparo. Fue por eso que a ella le dedicó: "Por ir a tu campo a verte, mi más leal compañera, me hice socio del Atleti, la estreché con lazo fuerte, roja y blanca, la bandera". Una pasión vital.