Amargura de TANGO
Juanma y José Mari disputan un balón dividido. Torrecilla/ EFE
Es capaz de ganar con solvencia fuera de casa –la pasada jornada le metió tres al Racing en Santander–, pero también de perder con claridad en feudo propio, como ayer ocurrió contra el Villarreal.

En un inicio de partido de ritmo alto, Munitis, una semana más, fue el jugador blanquiazul más entregado y el que disfrutó de las mejores ocasiones. A él le hicieron un penalti en el filo del descanso que el árbitro no vio.

José Mari, Figueroa y Sorín protagonizaron las mejores ocasiones del Villarreal. El primero mandó un cabezazo al larguero, al segundo le sacó Molina un mano a mano y el tercero tiró por encima del larguero un remate a placer.

Una falta decide

Todo cambió en la segunda parte. Riquelme decidió el partido con un lanzamiento de falta desde 22 metros y, a partir de ahí, los amarillos jugaron a placer.  Sorín remató la faena.

El Depor va cogiendo la onda de Caparrós demasiado despacio para pensar en grandes cotas este año. El Villarreal, que venía de jugar en Champions en Manchester, no sufrió bajón físico alguno, es más, terminó desarbolando a los blanquiazules. Sólo Molina impidió la goleada.