Alonso y Hamilton
Alonso y Hamilton, en Mónaco. (Foto: EFE)

Mónaco es diferente. Un circuito entre bloques de pisos único en el mundo, al menos hasta que Valencia tenga su propia carrera urbana.

El glamour de la Costa Azul, las mansiones y los yates hacen que todos los pilotos quieran fotografiarse en lo alto del podio.

Sin embargo, Mónaco esconde muchas trampas y no permite un solo error para salir victorioso.

Fernando Alonso, ganador el año pasado, conoce bien las dificultades de este trazado, después de haberse estrellado en 2004 a la salida del túnel: "Aquí todo queda en manos del factor suerte, de cómo te salga la vuelta. Es una carrera tan distinta que los coches veloces o lentos no tienen tanta importancia".

Adrián Vallés, probador de Spyker, comparte la opinión del asturiano: "Es un circuito lento y eso puede hacer que coches como los BMW planten cara a Ferrari o McLaren. El año pasado el Red Bull de Coulthard subió al podio".

Vallés explica que la carga aerodinámica será máxima: "A veces se colocan alerones especiales en el capó del motor o en los pontones laterales para ganar grip (agarre) porque la pista suele estar sucia".

Pese a que es muy difícil adelantar, la importancia de la pole es relativa para Alonso: "No es decisiva porque la estrategia cuenta muchísimo. Si llevas dos o tres vueltas más de gasolina que el rival, si tienes tráfico delante...".