Después de dos jornadas sin ganar, el Sevilla, con las bajas de Baptista y Makukula, volvió a demostrar en Albacete su arrolladora personalidad y regresó a la Champions. Bien conducido por Renato, el equipo de Caparrós no pasó demasiados agobios. Así, el primero gol llegó al aprovechar Renato un fallo defensivo de los manchegos. Con el el choque controlado, el canterano Antoñito sentenció antes del descanso al marcar el segundo.