Sombras nada más

Las sombras grabadas en el edificio Windsor de Madrid son todo un símbolo. Sólo vemos unas siluetas recortadas que se mueven en medio del caos. Es todo lo que se nos permite conocer. Reflejos, sombras, ectoplasmas que se mueven en el ojo del huracán como Perico por su casa. Puede que la verdad esté ahí afuera, como en Expediente X, pero a nosotros sólo nos llega el eco. Nunca habíamos tenido unos medios de comunicación tan poderosos y nunca habíamos tenido una sensación más borrosa de la realidad. Vivimos en una caverna de Platón mediática. La salud del Papa, las neuronas de Bush, el programa nuclear de Corea del Norte, los movimientos bursátiles, las fusiones de multinacionales: todo aparece como desenfocado. Las sombras chinescas se extienden por el mundo del siglo xxi. ¡Ay! Creo que se me ha metido algo en el ojo...

julian@discosdefreno.com