¿Puta Barça?

En pleno éxtasis por la victoria, la grada desentonó el cántico habitual por aquellas fechas: «Puta Barça y puta Cataluña». Desconcertado, mi amigo se volvió y me dijo: «Pero Valladolid no está en Cataluña, ¿no?».

Afortunadamente, aquellos tiempos pasaron, la política abandonó los campos de fútbol, con contadas excepciones, y el puta Barça ya sólo lo cantan los radicales cuando nos visitan los blaugrana.

El jueves podemos volver a oírlo contra el Sevilla, que tampoco está en Cataluña, y la culpa sería de Joan Laporta, el Carod-Rovira del deporte español, que, avergonzado por tener un cuñado franquista, no ha encontrado mejor manera de desquitarse que sacar al Nou Camp a un actor a dar vivas als Països Catalans lliures.

Tiene razón el portavoz del Gobierno valenciano, el Comité Antiviolencia debería multar a Laporta antes de que cunda el mal ejemplo.