¿Negocios Albatera?

Los dueños de la veterana farmacia de Mallugiza y de la licenciada María Eugenia Payà (Alfonso X, el Sabio, 11, esquina a Castaños) plantaron hace tres años una insignificante y económica planta en el alcorque de una de las robustas palmeras que se alzan al borde de la acera, junto a la marquesina de las líneas 01, 21 y 22. Aquel diminuto tallo, canijo y económico, de escasa proyección estratégica, es hoy una tenaz enredadera que roza los tres metros y abraza al árbol que le dio cobijo con cariño filial, casi de huésped. Verde, radiante y distinguida, para mí es la planta más bella de toda la avenida y no costó ni un euro. Frente a ella, el enorme gasto (con foto navideña de concejal botánico) que supuso la plantación de cientos de flores rojas de Pascua resulta un chiste agrio. Porque de ellas no queda nada. Sólo tiestos de goma, muertos y áridos, momias que nadie retira. Pero, en fin, el negocio está en las flores de temporada. Poner, quitar, destruir, reponer, replantar, redestruir... y que paguen los electores. Con lo fácil que es una simple enredadera.