En crisis, compromiso

La anunciada ofensiva constructora de la Diputación Foral para los próximos años es la iniciativa más audaz presentada en los últimos tiempos en España. Se llora de crisis –algunos ríen como hienas- porque nos comemos el cemento, pero la UE ya advirtió en 2007 que la única posibilidad de contener el desmoronamiento del sector clave de la economía nacional era desviando recursos a la obra civil. Ha llegado ese momento y la Diputación reacciona con responsabilidad social. Ahora, sólo falta que las sacrosantas empresas privadas apaguen las luces cortas del beneficio inmediato y enciendan las largas. Así podrán observar con nitidez que ahora sí que se les necesita, pero no para que nos sigan enloqueciendo con cuentos sino destinando buena parte de sus recursos a algo tan etéreo y difuso como el I+D+I. Que dejen de marear a nuestra aturdida perdiz. En los momentos duros, la función pública debe contenerla crisis; la privada, sacarnos del atolladero arriesgando capital en un futuro rentable. La vaca del Estado ya está ocupada.