Un paso valiente

Los iraquíes le han echado agallas y han ido a votar en número considerable, desafiando los avisos de atentados y coches suicidas.

Que la gente se encaminase a los colegios electorales sabiendo que los terroristas podían tirotearlos muestra las ganas que tienen de elegir su destino y que los insurgentes-terroristas están tocando el violón con su pretensión de encarnar la voluntad del pueblo.

Muchos iraquíes quieren que los americanos salgan del país, pero más aún desean repudiar a los terroristas, a los que quieren volver al pasado de Sadam Husseim y a Al Queda, que también había condenado las elecciones.

 Aunque los terroristas están parcialmente desenmascarados, los atentados seguirán contra un Gobierno ahora legitimado. Un valiente paso en la mejor dirección y un berrinche para bastantes europeos enemigos de Bush que, otra vez para sorpresa de muchos, se apuntó un tanto.

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