Día sin coches

Con los altos niveles de contaminación que sufre la ciudad por culpa del tráfico, resulta paradójico que el Ayuntamiento de Valencia se haya sumado a la jornada sin la más mínima autocrítica. Por ejemplo, la normativa de la Unión Europea exige que se informe convenientemente a todos vecinos expuestos a un exceso de dióxido de nitrógeno en el
aire, una información que es inaccesible en la práctica para la mayoría de la gente.

Pero lo cierto es que los indicadores de contaminación se disparan demasiado a menudo y va siendo hora de que veamos soluciones. Hay muchas cosas por hacer –ampliación del carril bici, construcción de aparcamientos, ampliación de zonas peatonales…– como para que la proclamación de un día de sensibilización mediática sea suficiente. Si en vez de hacer más puentes y carreteras se aplicaran las medidas de disuasión adecuadas para el uso del coche y se mejorara el transporte público, hoy respiraríamos más tranquilos.