A por nosotros

Cuando el futbolista engominado de turno se pone delante de una cámara y proclama –micrófono en ristre– que, si su equipo marca un gol más que el contrario, el partido está ganado, entran ganas de pedir vez para el Premio Nobel de Química.

La «Furia Española» pasó, años ha, de los estadios a los foros de debate. ¿A Dios gracias? Tiene el balompié una cierta inquina con sus conciudadanos condescendientes. Si el lema de Loquillo y los Trogloditas («A por ellos, que son pocos y cobardes») hubiera servido de algo en anteriores campeonatos, también Don Talarico, el personaje de Jan, y su grito «¡Rayos et Lentejas!» habrían pasado a la historia como sustitutos de Manolo el del Bombo.

La «España Furiosa», que no se reencuentra con el gol, está ya demasiado lesionada como para pagarle el cava a las autoridades del palco talismán. Vengan días, caigan bombos, falten goles, lluevan panes, paguen cañas. Por nosotros.

julian@discosdefreno.com