Bienvenida a la fuerza

Veo que firman un manifiesto de bienvenida al Papa una serie de personalidades. Quisiera pensar que lo hacen todos de buena fe, por deseo de justicia y caridad cristiana. Pero me extraña el que no protesten de que en esa visita pastoral se obligue a colaborar económicamente con nuestros impuestos a tantos ciudadanos que, o no comulgan con él o bien son los auténticos seguidores de un Jesús que entró en Jerusalén sobre un burrito, no pactando con las autoridades unos honores tan falsos como costosos para el pueblo judío y, hoy, para el nuestro.