«Cigarrico fumado, colillica al suelo»

Tengo que reconocer que soy un verdadero amante de los refranes. Será porque desde su simpleza y sencillez dicen verdades como templos. El otro día tuve la ocasión de parafrasear uno de estos dichos y es que la vida te da sorpresas cada vez más interesantes. De todos es bien conocido el refrán «olivica comida, huesecico al suelo».

En su más estricto sentido, todos sabemos lo que quiere decir, pero para mí este refrán encierra un algo más.

Encierra una escasa conciencia, falta de respeto y de consideración hacia los demás y lo que me parece más bochornoso y lamentable, la falta de consideración y respeto hacia uno mismo. Me vengo a referir al ya común acto de tirar las colillas a la vía pública. Y lo hacen sin pudor alguno, sin importarles lo más mínimo que el viandante vea lo que el fumador acaba de hacer.

Van sin recato, no se esconden, la arrojan con soberbia, prepotencia y entereza. Hacen lo que les da la gana. Son desconsiderados y engreídos. Me contestan, cuando les digo que eso no está bien, que no tienen papeleras ni ceniceros en la vía publica. ¡Pues hay que joderse!

En fin, a partir de ahora cambiaré el refrán citado anteriormente por otro más actualizado: «Cigarrico fumado, colillica al suelo».