Un llamamiento

En la plaza Real hay un indigente en silla de ruedas que hace sus necesidades directamente, desde la silla o estirado en el suelo, y que abre las bolsas de basura, dejando su contenido esparcido por la calle. Los guardias urbanos no pueden hacer nada más que ponerle multas (¡a un indigente!) y han sido atacados varias veces, pues es un hombre violento que se pelea también con otros borrachos del barrio. Ya que la Guàrdia Urbana no puede ocuparse, hacemos una llamada desde aquí para ver si alguien puede hacerse cargo de él y retirarlo de la calle.