Excomunión

Tras unos segundos de escándalo sin asombro al escuchar la amenaza de excomunión de la Conferencia Episcopal dirigida a los diputados que ratificasen la legislación sobre el derecho al aborto, me sumí en una reflexión más paciente. Sorprendentemente, encontré cierta lógica en la postura de los obispos. Si un diputado o un juez se ve obligado a elegir entre la Constitución aconfesional y el dogma de la Biblia o entre las leyes del Estado de Derecho y las discriminatorias normas dictadas por el Vaticano, tendrá también que escoger entre abandonar la Iglesia Católica o dimitir de su cargo. Lo contrario sería mantener una contradicción hipócrita.

Por cierto, corre el rumor de que existe una "organización" privada cuya jerarquía nunca es elegida democráticamente, que niega la igualdad de derechos a las mujeres, que alienta la discriminación por condición sexual, que han encubierto centenares de casos de pederastia, que fomentan su preferecia a la muerte por sida contra el uso del preservativo, que acepta la pena de muerte (sólo cuando sea necesaria)... y que no sólo es legal en España si no que está financiada por el Estado. Lo dicho, debe de ser sólo un rumor. De lo contrario sería una tremenda contradicción.