Una maravilla

¡Qué maravilla! Cómo se me saltaban las lágrimas al ver cómo una persona con "discapacidad" y especialmente el síndrome de Down lucha para integrarse en la sociedad, conseguir un trabajo, enamorarse y sin que se les trate como niños (que no lo son). Con esto quiero decir que nosotros, "personas con discapacidad", tenemos derecho a poder enamorarnos y algunas veces formar una familia.

Nuestros padres no asimilan (ellos también disfrutaron), aunque de otra manera, pero queremos disfrutar de lo mejor que hay. Se cambia a mejor cuando se tiene pareja, y si no ¿por qué la mayoría de nosotros tenemos novio/a? Sin más, animo a Pablo Pineda a que haga más pelis de este tipo y que no nos discriminen ¡Que ya sufrimos!