Familias de tres

Muchos matrimonios están en la duda de si comprar el coche este año o encargar al segundo niño. La mayoría de parejas que se casan no quieren hijos; o tal vez uno y no más, y que no me vengan con la excusa de que no pueden. Tener hijos significa ser responsables, renunciar a cosas, sufrir, y no se quiere sufrir, olvidarse de uno mismo.

A los hijos únicos se les acusa de egoístas, mimados e irresponsables. Hoy día se les culpa del incremento de la delincuencia juvenil. Los profesores se quejan de lo difícil que les resulta obedecer y dejar los caprichos. Los padres de hijos únicos gastan más en caprichos del niño que los padres que tienen varios hijos y sin embargo privan a ese niño de la convivencia de vivir en el seno de una gran familia.

A menudo el hijo único provoca tensiones y sentimientos de culpabilidad entre los padres. El resultado es que se preocupan mucho más que otras familias de la adaptación social y emocional de su hijo. Es muy diferente cuando hay varios hermanos: entre todos comparten. Es diferente, incluso para los padres, nos sentimos más alegres. ¡Es tan distinta la vida de una familia numerosa a la de una familia compuesta por un solo hijo!