El mercado chino

No se sabe dónde está el chaval que se puso delante del tanque en la plaza de Tiananmen. Lo más probable es que fuera asesinado, como otros 2.000 chinos. Pedía libertad a un régimen marxista, la mayor tiranía del planeta.

Veinte años después de Tiananmen casi nadie en Occidente habla de la dictadura china. Y el capitalismo, al que la libertad siempre ha interesado bastante poco, entró en tromba.

En China están todas las grandes multinacionales, también empresas españolas, que siguen la teoría progresista de Hillary Clinton durante su reciente visita al país asiático: que los derechos humanos no sean un problema. La dictadura no tiene que ser un problema para hacer negocios. Así el más salvaje régimen que haya sufrido la humanidad le ganó la batalla a Occidente, que se rendía antes de comenzar el combate, porque China es un gran mercado.

Naturalmente, con 100 dólares de sueldo al mes y 80 de pensión, los chinos tampoco han salido de la miseria pero, a cambio, los dirigentes comunistas han creado una clase capitalista y corrupta de multimillonarios que forjan un país tan pujante como mísero.