Progreso, cultura

Hay un sociólogo, Simmel, que dice que la cultura aparece en el mundo cuando los procesos naturales son reconducidos por el ser humano. Sin embargo, continúa diciendo, cualquier modificación de lo natural no se puede definir como cultura: se requiere que el cultivar conduzca a su objeto a la perfección enraizada en la tendencia de su ser.

Por ejemplo: el árbol que produce frutos: la actividad humana que los endulza contribuye a su perfección, pero no es cultura la actividad humana que tala un bosque para especular. El autor concluye que en el caso de la persona, ésta es el objeto auténtico de la cultura, ya que posee todas las cualidades de desarrollo en su esencia. Dice, textualmente: «En el alma humana está la perfección a la que puede llegar».

Y yo añado: esa perfección en potencia está en la persona desde que comienza a existir. Ojalá la cultura española sea constructiva y contribuya de verdad al progreso.