Llega la hora de tomar nota

Obama, entre otras cosas llenas de sentido común, dijo en el discurso de toma de posesión que ha llegado la hora de reafirmar el espíritu americano, de elegir los mejores momentos de su historia, de hacer realidad la promesa divina de que todos somos iguales, libres y con la misma oportunidad de alcanzar la felicidad, de enfrentarnos a una nueva era de responsabilidad, del reconocimiento «de que tenemos obligaciones con nosotros mismos, nuestra nación y el mundo». 

Ante palabras como éstas, me pregunto, ¿cuándo hemos oído algo de esto en nuestros dirigentes europeos, especialmente en los españoles, que han convertido la hipocresía en una virtud política?

«La grandeza -dijo Obama- nunca se nos da hecha: hay que ganarla». ¿Cómo? Ése será el trabajo de Obama y, por extensión, el de todos los pueblos amigos de Estados Unidos, si es que de verdad están dispuestos a ganar la batalla de la crisis.

Creo que es hora de que tomen nota todos aquellos a los que se les hace la boca agua cuando hablan de Obama. Él ya ha empezado, ¿a qué espera nuestro presidente?